¿Cuántos sondeos necesita un estudio geotécnico?

No existe una cifra única de sondeos válida para todos los estudios geotécnicos. El número necesario depende del tipo y tamaño del edificio, la superficie de la parcela, la complejidad del terreno, la separación entre los puntos investigados y la información obtenida durante los primeros reconocimientos.

Además, es importante distinguir entre puntos de reconocimiento y sondeos mecánicos. Un estudio puede incluir tres o más puntos de investigación sin que todos ellos sean necesariamente sondeos. Algunos pueden realizarse mediante penetrómetros, calicatas u otras técnicas, siempre que el programa cumpla las exigencias técnicas aplicables.

¿El CTE obliga a realizar tres sondeos?

Esta es una de las dudas más habituales, pero la respuesta es no. El Documento Básico DB-SE-C del Código Técnico de la Edificación establece, con carácter general, un mínimo de tres puntos de reconocimiento. No dice que todos esos puntos tengan que ser tres sondeos mecánicos.

El número mínimo de sondeos depende de la clasificación de la construcción y del terreno. Para determinadas construcciones sencillas sobre terrenos favorables, parte del reconocimiento puede efectuarse mediante ensayos de penetración. En terrenos desfavorables, edificios de mayor tamaño o situaciones complejas, aumenta el número mínimo de sondeos y disminuye la posibilidad de sustituirlos por otras pruebas. 

¿Qué es un punto de reconocimiento?

Un punto de reconocimiento es una ubicación concreta de la parcela en la que se investiga el subsuelo.

Esa investigación puede realizarse mediante:

  • Sondeos mecánicos.
  • Pruebas continuas de penetración.
  • Calicatas.
  • Métodos geofísicos complementarios.
  • Otras técnicas adecuadas a las condiciones del proyecto. 

Los sondeos permiten reconocer la sucesión de materiales en profundidad, extraer muestras y realizar ensayos dentro de la perforación. Las pruebas de penetración miden la resistencia que ofrece el terreno a la entrada de una punta. Las calicatas permiten observar directamente los estratos superficiales.

El CTE señala que los resultados geofísicos no deben utilizarse, por sí solos, para caracterizar el terreno y que deben contrastarse mediante sondeos mecánicos.

¿Cuántos puntos necesita una vivienda unifamiliar?

Una vivienda de menos de cuatro plantas y menos de 300 metros cuadrados suele encuadrarse, en términos generales, en el tipo de construcción C-0. Una vivienda mayor, aunque tenga menos de cuatro plantas, puede clasificarse como C-1.

En ambos casos, el reconocimiento habitual parte de un mínimo general de tres puntos, distribuidos de forma que representen adecuadamente la zona ocupada por el edificio. Sin embargo, la combinación exacta de sondeos, penetrómetros o calicatas dependerá del tipo de terreno.

Por ejemplo, podría plantearse un sondeo mecánico acompañado de dos ensayos de penetración en un terreno sencillo y homogéneo. En otra parcela, la presencia de rellenos, cambios de cota, roca o materiales blandos podría justificar dos o tres sondeos, además de reconocimientos complementarios.

El diseño definitivo debe realizarlo un técnico competente después de estudiar el proyecto y los antecedentes del emplazamiento.

La superficie también importa.

Los puntos no pueden concentrarse en una única zona de la parcela si el edificio ocupa una superficie extensa.

El CTE establece distancias máximas orientativas entre reconocimientos. Para construcciones C-0 y C-1, la distancia máxima indicada es de 35 metros en terrenos del grupo T-1 y de 30 metros en terrenos T-2. Si las dimensiones del área investigada son inferiores, las distancias deben reducirse hasta alcanzar el número mínimo de puntos exigido.

Esto significa que una vivienda muy alargada, una promoción con varios cuerpos o una nave de gran superficie puede necesitar más puntos, aunque el edificio tenga pocas plantas.

¿Qué ocurre si el terreno es heterogéneo?

Los mínimos normativos constituyen un punto de partida, no una garantía de que la investigación vaya a ser siempre suficiente.

Si los primeros reconocimientos muestran cambios importantes entre unas zonas y otras, pueden ser necesarios puntos adicionales. Lo mismo sucede cuando aparecen rellenos, cavidades, estratos inclinados, zonas alteradas, antiguos vertederos o niveles de agua no previstos.

En terrenos especialmente complejos, el CTE establece que deben intercalarse nuevos reconocimientos hasta definir adecuadamente las áreas problemáticas.

¿La profundidad es tan importante como el número?

Sí. Ejecutar muchos puntos demasiado superficiales puede aportar menos información útil que realizar un programa bien diseñado y con profundidades adecuadas.

Cada sondeo debe atravesar los estratos que puedan influir en el comportamiento de la cimentación. La investigación debe permitir determinar:

  • La resistencia de los materiales.

  • Su deformabilidad.

  • La posible existencia de estratos blandos.

  • La profundidad de la roca.

  • El nivel freático.

  • La agresividad química del suelo o del agua.

  • El riesgo de asientos.

  • Las condiciones de excavación. 

El reconocimiento no termina necesariamente al encontrar un primer estrato resistente. Debe comprobarse que ese material posee espesor suficiente y que no existen capas deformables a mayor profundidad.

¿Quién decide el número de sondeos?

El número y la posición deben establecerse dentro de un programa de investigación preparado por el técnico responsable del estudio, teniendo en cuenta la información disponible sobre la parcela y el edificio.

Antes de preparar el programa se valoran:

  • La superficie construida.

  • El número de plantas.

  • La existencia de sótanos.

  • Las cargas aproximadas.

  • Los movimientos de tierra.

  • Los muros de contención.

  • La geología conocida.

  • Las construcciones colindantes.

  • Los accesos para la maquinaria.

  • Los antecedentes de la zona. 

El CTE exige considerar los datos topográficos, urbanísticos, constructivos y los reconocimientos previos de la propia parcela o de terrenos próximos.

Más sondeos no siempre significa un estudio mejor.

La calidad de un estudio no se mide únicamente por el número de perforaciones. También depende de su ubicación, profundidad, ejecución, toma de muestras, ensayos y correcta interpretación.

Un número elevado de sondeos mal distribuidos puede pasar por alto una zona crítica.

Del mismo modo, una campaña aparentemente sencilla puede resultar suficiente cuando se ha diseñado con criterio y el terreno presenta condiciones homogéneas. Lo importante es que la investigación reduzca la incertidumbre hasta un nivel razonable para diseñar la cimentación. 

Conclusión.

Como referencia, el estudio de una vivienda unifamiliar suele comenzar con un mínimo de tres puntos de reconocimiento, pero no necesariamente con tres sondeos mecánicos.

La combinación adecuada depende del tipo de terreno y de construcción. En una parcela sencilla puede bastar un sondeo complementado con penetrómetros. En terrenos heterogéneos o edificios más exigentes pueden ser necesarios varios sondeos y pruebas adicionales.

Por eso, antes de comparar presupuestos, conviene comprobar qué trabajos incluye cada propuesta. La pregunta correcta no es solo cuántos sondeos se realizarán, sino si la investigación prevista será suficiente para conocer el terreno que sostendrá el edificio.

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